No tuve que pensarlo, porque… ¿quién podría dudar, después de todo lo que habíamos pasado?
Paula
Sos el amor de mi vida, así que supongo que tiene sentido que yo sea el tuyo…
Ezequiel
(con una sonrisa tan adorable que no puedo describirla)
Eso es todo lo que quería saber…
Y entonces, sacó algo de su bolsillo, y me lo dió. Eran dos anillos. Dos alianzas. La suya, la que puse en su anular, tiene mi nombre grabado. La mía, la que él puso en mi anular, tiene el suyo.
…
En este momento, mientras espero que Ezequiel venga para mi casa, pienso que -aún en mis mejores sueños- cuando empecé este blog, jamás hubiera podido imaginar este final.
En cuestión de semanas, voy a estar viviendo en Córdoba. Me corrijo: vamos estar viviendo en Córdoba. Yo, con trabajo nuevo, y todas las expectativas puestas en la carrera que siempre quise estudiar. Él, buscando trabajo, y también estudiando (música). Seguramente tengamos que pelearla (y pelear) para acostumbrarnos a vivir un poco más ajustados, y juntos, en un departamento para uno, pero tenemos todo lo que necesitamos. Yo lo tengo a él, y él me tiene a mí.
Por primera vez en mi vida, puedo pensar en presente. Ya no voy a ser la que quiere escribir, la que quiere verse linda, la que quiere enamorarse. Voy a ser la que escribe, la que se mira al espejo y sonríe (aunque no se vea perfecta), la que duerme todas las noches con el amor de su vida.
Y, por eso, amigos, porque ahora tengo que vivir en tiempo presente, este es el último post.
FIN
Escrito por Paula G 